
Un artista al rescate del Turbo Commander
La primera hélice colocada.
Para un aeronáutico ver un avión sin alas es muy triste. Si, además, ese avión es el último testigo de una gran historia y está siendo vendido como metal, lo es doblemente. Días atrás, en un paseo familiar, encontré el fuselaje del Turbo Commander 690 B c/n 11398 “Collón Cura” matrícula LV-MAW y no pude dejar de preguntarme cómo este avión terminó allí. Esta aeronave perteneció a la flota de aquella empresa aérea que alguna vez enorgulleció a los neuquinos: Transportes Aéreos del Neuquén. Ese “Turbo” fue adquirido conjuntamente con el LV-MAU y el LV-MAV- como 0 km durante la gerencia de Alfredo Pujante en la gobernación de Martínez Waldner. Todos estos aviones reemplazaron a los “Navajos” que hasta entonces tenía la empresa y multiplicaron exponencialmente la capacidad de transportar pasajeros. La transformación de la empresa fue tal que la posicionó a la vanguardia del sector aerocomercial y, obviamente, catapultó a Neuquén a un lugar de privilegio. El “Collón Cura” llego al Aeropuerto Neuquén desde la fabrica Rockwell en Oklahoma (EE. UU.) el 9 de julio de 1977 con la matrícula pasavante LV-PVN (la matrícula original de fábrica era N8132). El comandante de ese vuelo fue el mismísimo Alfredo Pujante. El primer oficial era Mario Aldo Mastice –creador del Escudo provincial– y el mecánico de abordo era Jorge Mucci. Este avión voló por muchos años, realizando cientos de vuelos comerciales, sanitarios, etc. Y era el único ¿sobreviviente? de los tres en la región, ya que el LV-MAU fue vendido antes de la quiebra de la empresa y el LV-MAV se accidentó. Las últimas noticias que había tenido del LV-MAW era que estaba en un hangar bajo protección judicial. Nunca imaginé que lo encontraría así. Este “Turbo” –adquirido con el esfuerzo de todo un pueblo–, gracias a la visión de algunos, conectó nuestro territorio con el resto de la Patagonia y el país, salvó cientos de vidas en vuelos sanitarios y fue un hito de la grandeza de nuestra tierra. Francamente es un despropósito que termine siendo vendido como metal. Por otro lado, en el acceso al aeropuerto –lugar de privilegio si los hay– los neuquinos exhibimos un Gloster Meteor (*). Aeronave militar que, si bien en el ámbito internacional es emblemática por ser el primer reactor de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, en el ámbito nacional es recordada por el bombardeo de la Plaza de Mayo (1955) para la interrupción del régimen democrático. Imposible no mencionar otro pequeño detalle: el aeropuerto se llama Presidente Juan D. Perón y exhibimos justo la aeronave que determinó el fin de aquel gobierno. Finalmente me pregunto: ¿no habría sido mejor mostrar el “Turbo” en el acceso en lugar del Gloster? Podríamos haber salvaguardado nuestro patrimonio en un lugar de privilegio, mostrando la grandeza de nuestra propia historia y al mismo tiempo brindar –a los residentes y visitantes– un mensaje diferente, menos militarista y más democrático. (*) Aeronaves adquiridas por Perón al Reino Unido y que, paradójicamente, fueron usadas para su derrocamiento. Esta unidad en particular no fue utilizada para el bombardeo.
Diego Wonham, DNI 26.022.467 Neuquén
- Carta de lectores publicada el 6 de octubre de 2013
www.rionegro.com.ar/la-historia-como-metal-BORN_1267075/